SERRA DOS ÓRGÃOS, BRASIL
Serra dos Órgãos: la carretera de montaña a Teresópolis
Dos horas al norte de la playa la temperatura baja diez grados y la carretera empieza a subir en serio. La Serra dos Órgãos es la sierra que se levanta detrás de Río de Janeiro, y la subida a Teresópolis es la escapada de un día que los motoristas de la ciudad se guardan para ellos.
Salir del calor, entrar en la sierra
La subida empieza casi en cuanto la ciudad te suelta. La carretera gana altura en una sucesión de curvas largas y bien asfaltadas, y el aire cambia de carácter: la humedad pesada de la costa deja paso a algo fino y frío que notas a través de la chaqueta. Cuando aparecen los picos ya estás en otro clima.
Esos picos dan nombre a la sierra. Vistas desde abajo, las torres de granito se alinean como los tubos de un órgano, y la más afilada — el Dedo de Deus, el Dedo de Dios — apunta recta al cielo saliendo del bosque. Es el perfil más reconocible del estado después del Pan de Azúcar.
Cómo se rueda
Esto es ruta de asfalto, no off-road, y premia a una moto que aguanta la trazada. Las curvas son técnicas sin dar miedo: giros encadenados de segunda y tercera con peralte suficiente para apoyarse, cortados por rectas lo bastante largas para mirar el paisaje. El firme es bueno en la subida principal y más irregular en las carreteras pequeñas que salen de ella.
Con la niebla hay que contar. La sierra fabrica su propio tiempo, y una mañana despejada en Río no dice nada de lo que pasa a novecientos metros. Cuando la nube baja, baja rápido, la visibilidad se queda en veinte metros y lo sensato es café y paciencia, no luces y esperanza.
Qué comer y dónde parar
Teresópolis y los pueblos de alrededor son localidades de montaña con una vena alemana y suiza en la arquitectura y en la comida. Los motoristas paran a por trucha, a por queso, a por un chocolate caliente que a nivel del mar sería absurdo y a esta altura es exactamente lo que toca. Nadie tiene prisa por bajar.