ESPAÑA · ANDORRA · FRANCIA
Cruzar los Pirineos: Cataluña, Andorra, Aragón y la vertiente francesa
Los Pirineos miden apenas unos cuatrocientos kilómetros de punta a punta, y se pueden cruzar en un día si te empeñas. Nosotros nos tomamos una semana, en custom, y pasamos la cordillera de lado a lado y de vuelta: subiendo por Cataluña, entrando en Andorra, hacia el oeste por la vertiente española hasta Aragón y Navarra, y de regreso bajando por Francia. Tres países, una cordillera y casi nada de tráfico en cuanto sales de los valles.
Empezando en Cataluña
La aproximación por el este sube desde el valle del Segre pasando por Montferrer i Castellbò, donde una plataforma de madera vuela sobre el vacío y te deja ver entero el valle que acabas de subir. Es el momento en que el viaje deja de ser un traslado y empieza a ser el viaje.
Desde ahí Andorra queda a media hora, y vale la cola de la frontera por la subida, no por el duty-free. La carretera de acceso es ancha, rápida e implacablemente cuesta arriba, y la temperatura baja todo el camino.
La vertiente española: del Valle de Arán a Aragón
Al oeste de Andorra la cordillera se abre en el Valle de Arán, que drena hacia el norte, hacia Francia, y por eso tiene aire francés. Baqueira Beret es una estación de esquí, lo que en verano significa buen asfalto, aparcamientos vacíos y una carretera que sigue subiendo más allá de donde acaban los remontes. Aquí los picos son picos de cordillera de verdad, grises y rotos, y la carretera se cuela por debajo de ellos.
Sigue hacia el oeste y el carácter vuelve a cambiar. Aragón es más seco y más agrícola —ruedas entre pacas apiladas y campos segados, con la montaña como telón de fondo y no como muro— hasta que la carretera te deja caer en un valle lateral y vuelves a estar entre lagos como el Ibón de Tramacastilla, por encima del valle de Tena.
Navarra, donde la cordillera se acaba
El Pirineo occidental es más bajo, más verde y mucho más húmedo. En la NA-140, entre los valles del Salazar y del Roncal, los carteles empiezan a llevar dos nombres cada uno, castellano y euskera, y la montaña deja de ser roca y pasa a ser bosque. Es la parte menos famosa de la cordillera y una de las mejores para rodar.
La vuelta por arriba
La vertiente francesa es de la que todo el mundo escribe, y se lo gana: puertos más largos, mejor firme, más cantidad, y pueblos de piedra donde la carretera se convierte en la calle mayor y se atraviesa al paso. También está más concurrida. Sal temprano y, de dos carreteras posibles, coge siempre la más pequeña.
Hacerlo en custom
La mayoría de estas fotos son de custom y de una chopper, que no es la herramienta obvia para una cordillera y es buena parte de por qué la semana fue divertida. Las motos largas funcionan aquí si las ruedas con honestidad: frena en recto, ve pronto antes que rápido, y asume que vas a rozar algo en alguna horquilla. Trae una moto en la que te guste ir sentado, porque los días son largos.